¿Alguna vez te ha pasado que sientes un hormigueo, como la sensación de tener el labio dormido, y no tienes ni idea de qué hacer? Lo más probable es que estés padeciendo de parestesia dental y aún no lo sepas.

Es necesario que tanto pacientes como odontólogos que buscan ampliar sus conocimientos profundicen mucho más sobre este tema tan desconocido para muchos, por eso aquí te presentamos este post que, sin duda, contribuirá en el proceso de aprendizaje y entendimiento sobre esta anomalía bucal tan pocas veces mencionada con anterioridad.

En la Clínica Dra. Belén Puras estamos listos para aclarar todas tus preguntas y ofrecerte una completa guía con la que resolver todos tus problemas de salud bucodental.

¿Qué es la parestesia?

En el momento en el que se genera una compresión importante del nervio alveolar inferior y lingual se provoca una pérdida de sensibilidad desde la mitad de la lengua hasta el labio.

Esta se percibe como una sensación de hormigueo que sienten los pacientes después de ciertas prácticas odontológicas, siendo la más frecuente la que se presenta después de haberse extraído una muela.

¿Cuánto tiempo dura la parestesia?

Si te encuentras afectado por parestesia, la mejor recomendación que te podemos dar es que tengas bastante paciencia mientras dura el proceso de recuperación plena. Esta sensación incómoda tiende a desaparecer generalmente después de una o dos semanas y, en ciertos casos, tras algunos meses. Si la parestesia llega a superar los 3 meses desde su aparición, entonces sí debes pedir ayuda a tu odontólogo de confianza.

Existen algunos casos donde se necesitan los servicios de un neurocirujano para el tratamiento de la parestesia, ya que puede llegar a requerirse una intervención quirúrgica profunda e invasiva para solventar el problema.

¿Cuáles son las causas de la parestesia?

Las causas que generan esta molestia bucal son muy variadas, pero a continuación te explicaremos las que son más comunes:

  • Inexperiencia del odontólogo

Una de las causas de la aparición de la parestesia suele ser la incorrecta evaluación y planificación de la zona a tratar por parte del odontólogo. En muchos casos es por la falta de experiencia e información del especialista dental a la hora de proceder con algún tratamiento.

Si el odontólogo no posee la pericia necesaria al momento de extraer las piezas dentales, puede cometer errores que afecten a los nervios relacionados con las sensaciones bucales y linguales.

  • Extracción del tercer molar

Este procedimiento también puede generar la aparición de la parestesia, principalmente al extraerse un tercer molar inferior o las cordales. Si el molar se encuentra ubicado alrededor del nervio dentario inferior, se hace mucho más frecuente la parestesia. Esto se debe a que al retirar la pieza se comprime dicho nervio.

  • Implantes dentales

Existe el riesgo de que se genere una parestesia después de la colocación de los implantes dentales, ya que si no se realiza un estudio radiográfico adecuado, se puede lesionar el nervio y causar una compresión, que lo más seguro es que produzca un adormecimiento bucal.

  • Aplicación incorrecta de la anestesia

El proceso de aplicar la anestesia es algo bastante delicado en todos los aspectos. Su mala introducción puede provocar una lesión química directa sobre el nervio que condiciona la sensibilidad. No solo nos referimos al aspecto neurotóxico que la anestesia causa sobre el nervio, sino que también nos referimos a cuando el especialista aplica una infiltración.

Si dicha infiltración se realiza sobre un compartimiento vascular, esta puede causar un hematoma a la hora de aplicar la anestesia. Dicho hematoma tiende a comprimir el nervio, generando así una lesión indirecta que, afortunadamente, suele ser transitoria.

  • Fractura de la tabla lingual

Cuando el odontólogo rompe la tabla lingual al generar una excesiva palanca sobre la cordal, puede suceder que atrape el nervio y genere la parestesia o, en su defecto, una inflamación severa.

  • Inflamación

Las cirugías que suelen ser largas o aquellas con colgajos amplios tienden a generar edemas postoperatorios.

También se ha dado el caso de pacientes que son operados y no muestran ningún síntoma de parestesia en el primer día, pero después de unos tres días sienten cómo pierden sensibilidad. Esto ocurre por la inflamación progresiva que puede darse, la cual presenta su pico generalmente entre las 48 y 72 horas.

Aunque no se hubiera dado el caso de una alteración del nervio al momento de la cirugía, es posible que el proceso inflamatorio haya sido progresivo y cause una compresión del nervio. La progresividad de la inflamación genera un trastorno sensorial en la persona, aunque por supuesto que esta situación es completamente reversible.

¿Cómo saber si tienes parestesia?

Si tras una cirugía de extracción de una pieza estás sintiendo entumecimiento de la cara, además de un hormigueo en la lengua, y tienes sequedad en la boca, enciende las alarmas porque puede ser que padezcas de parestesia, incluso cuando aparecen  los síntomas varios días después de la cirugía.

La buena noticia es que se puede tratar con medicamentos.

¿Qué debes hacer si sospechas tener parestesia?

Primero de todo debes visitar a tu odontólogo de confianza y contarle la situación que está ocurriendo. No te aconsejamos que te automediques, ya que es posible que el cuadro clínico se complique al no aplicar los tratamientos pertinentes. Es mucho mejor acudir al especialista dental y que el tratamiento a seguir sea el ordenado por el odontólogo.

¿Qué tratamientos se recomiendan para la parestesia?

La mejor manera y la más efectiva a la hora de combatir la parestesia es con un adecuado tratamiento médico. El odontólogo deberá recetarle al paciente antiinflamatorios y vitamina B para que la inflamación se minimice rápidamente. Algunos especialistas prefieren recetar además corticosteroides IM y ácido alfa lipoico, aunque también se puede dar el caso de que se indique un tratamiento antineurálgico para minimizar los dolores generados por el nervio enfermo.

Si el nervio afectado es el sublingual, de seguro se debe realizar una microcirugía. En estos casos, el odontólogo mantendrá al paciente en observación al menos 6 meses con citas periódicas en este lapso de tiempo.

¿Cómo puede el dentista evitar que suceda una parestesia?

La principal clave para evitar que estas situaciones incómodas aparezcan es la prevención oportuna, junto a la correcta aplicación de las técnicas de cuidado dental. El odontólogo tiene la obligación de planificar la cirugía con los estudios necesarios y bien elaborados, es decir, con un examen radiográfico momentos antes de la cirugía que sirva para conocer la posición exacta del diente y su proximidad con el nervio.

Una vez hecho el estudio radiográfico, el especialista planeará una técnica adecuada para proceder a retirar la pieza dental. Si todavía con la radiografía existen interrogantes al respecto, se tendrá que realizar un estudio tomográfico para así tener una mejor panorámica de la posición del diente.

Además, el odontólogo debe tener suficiente conocimiento sobre sus limitaciones profesionales, sabiendo qué puede hacer y lo que no está a su alcance como profesional, para así no generar daños ni traumas al paciente.

¿Cuál es la principal recomendación para que los odontólogos eviten la parestesia?

Es de vital importancia tener un conocimiento claro y preciso de la anatomía bucal del paciente, pues solo así se podrán realizar cirugías y extracciones seguras y sin riesgos, así como por supuesto mantenerle siempre al tanto y explicarle los riesgos de las cordales y la colocación de implantes, por ejemplo, antes de proceder con la intervención.

¿Qué procedimientos debe aplicar el odontólogo cuando el paciente manifiesta parestesia?

Antes de nada el odontólogo debe realizar un diagnóstico para así hacer un seguimiento del avance de la parestesia, decidiendo luego si el paciente continúa con el tratamiento farmacológico o si cambia a un tratamiento quirúrgico.

El odontólogo debe determinar el momento en que la parestesia hizo su aparición y, cuando observe la lesión del nervio, aplicar el tratamiento, haciéndole seguimiento por medio de un test sensorial que debe realizarse cada semana en el primer mes y después cada 15 días.

Si la anomalía se presenta en el nivel alveolar inferior, el especialista deberá realizar toques suaves en la zona donde la sensibilidad esté alterada, pudiendo esto ser a nivel del mentón, en el labio o en el cuello. Puede utilizar una pinza para realizar algunos pellizcos y así activar las zonas no susceptibles a la sensibilidad que están a nivel del mentón.

Con la estimulación térmica, el odontólogo puede indicarle al paciente que se aplique una compresa con hielo y rápidamente se coloque una compresa caliente. Estos estímulos deben ayudar al paciente en la total recuperación del nervio afectado.

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